Porque las palabras nos hacen distintos a las demás especies.
Porque las letras forman parte de nuestra esencia.
Nuestra alma se materializa en papel y tinta y nos ayuda a revelar nuestras ideas e inquietudes. A través de ellas decidimos, reímos, enamoramos y lloramos. Por eso, cada símbolo que aparece en un papel nos determina.
¿Acaso existe algún otro pasaporte más utilizado y simple que nos lleve a la libertad de nuestros sentimientos?

jueves, 23 de junio de 2011

Libro para el mes de junio 1

Ahora que ya que mi vida vuelve a estabilizarse poco a poco, trato de acercarme una vez más, a aquel mundo que tanto llegué a amar. Un mundo lleno de fantasía, dificultad y felicidad. Pero aquí estoy, tratando de volver a sacar brillo a este blog que abandoné para conseguir mi otro sueño: ser veterinaria. ¿Raro, verdad?


Volviendo al título de esta entrada, hoy voy a hacer memoria de uno de los más grandes de la literatura española, especialmente en la poesía. La antología poética de Antonio Machado.


Muchos de los que habréis estudiado para selectividad o, simplemente, hayáis hecho un bachillerato, habréis oído de él. Yo lo conocí así, por un trabajo, por un deber del que gracias a él conocí a la verdadera y desnuda poesía. Desde que empecé a escribir, la poesía la había mantenido aparte, creía que pertenecía a un mundo ajeno al mío, pensamiento totalmente erróneo. Recuerdo el día en el que comencé a buscar alguna poesía para completar mi trabajo, y en esas, no pude decantarme por ninguna. Todas me parecían de una calidad sensorial espléndida y quería seguir y seguir conociendo un poco más las desventuras de este poeta.
Entonces comencé a buscar a más poetas célebres que me hicieran sentir lo que me hacía sentir Machado. J.R. Jiménez, Lorca, Cernuda, Alberti... pero no me aportaban ese mundo tan transparente como me lo transmitían las poesías de Antonio.
Y así fue como me atreví yo a ser poeta, no pretendía llegar muy lejos con mis poesías pero disfrutaba con ellas y con eso me bastaba.


Por eso os dedico a Machado a aquellos a los que les guste la poesía llena de simbolismo y sentimiento, porque yo nunca me canso de leer y releer una o otra vez sus poesías que ya permanecen en mi memoria como un cúmulo de sensaciones que hacen palpitar a mi romántico corazón.


 A UN OLMO SECO

  Al olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo 
algunas hojas verdes le han salido.


  ¡El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina 
al tronco carcomido y polvoriento.


  No será, cual los álamos cantores 
que guardan el camino y la ribera, 
habitado de pardos ruiseñores.


  Ejército de hormigas en hilera 
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas.


  Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas en alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas; 
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas,  
olmo, quiero anotar en mi cartera 
la gracia de tu rama verdecida. 

Mi corazón espera 
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera.


Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere 
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

martes, 31 de mayo de 2011

Pajarillo herido

Antes que nada os doy mis más sinceras disculpas por haber dejado tan abandonado el blog durante este mes. Bien es cierto que os prometí un libro para el mes de mayo y no he cumplido la promesa. La verdad es que ha sido un mes bastante ajetreado por los exámenes finales y apenas he tenido tiempo de escribir nada sustancioso. Si me queréis dar una última oportunidad para el mes de junio os "prometo" DOS libros que he leído y os los recomiendo.
Ahora ya que os he explicado o al menos intentado explicar el por qué de este abandono; os dejo mi última poesía.

PAJARILLO HERIDO:


"Pobre el gorrión
que aún no ha huido de su prisión."


Las ideas de mi mente
desaparecen de mi horizonte
y reaparecen rencorosas
en la mirada de los inocentes.


Hoy soy gorrión,
gorrión muerto,
que es cautivo
de su propio temor.


Pajarillo herido
de la patita
con la que solía caminar.


Tú, víbora, enséñame a andar,
cúrame de tu veneno
y déjame volar.


Porque hoy no quiero alimentarte con mis restos,
hoy quiero dar pequeños saltitos
para mañana echar a volar.

miércoles, 27 de abril de 2011

Teoría

Hoy, como otros innumerables días, entro en este cuchitril que llamo habitación y te busco sin demora. Te encuentro en el rincón de siempre, hoy tampoco me abandonaste. Te abrazo y trato de hallar el consuelo a todas las emociones acumuladas del día. Me sumerjo en tu suavidad y en tu dulce olor a inocencia. Con ojos brillantes te pregunto qué es lo que ha cambiado hoy con respecto a los otros días. Tú, como de costumbre, no respondes. Yo te vuelvo a preguntar por enésima vez por qué me pasa esto a mí, y tú permaneces impasible, como siempre. Entonces rompo a llorar desesperadamente porque he necesitado todo el tiempo que llevo viviendo, que es bastante, para conocer la respuesta. Me cubro el rostro con las manos ignorándote por unos segundos. Cuando me vuelvo a acordar de ti, te presento mi teoría. “El ser humano es gilipollas”.
Así es. La estupidez es la culpable de que nuestra especie se considere imperfecta. Ante tal confesión me observas de forma indiferente con tu habitual sonrisa en los labios. Hipócrita. En realidad, te pareces tanto a mí…

Está bien, al ver tu sarcasmo no puedo evitar darte la explicación de mi teoría tan general y rotunda. El ser humano es gilipollas, estúpido, idiota, tonto, bobo, imbécil, etcétera, por una razón muy simple; le resulta muy fácil criticar, sin embargo, le resulta imposible juzgarse a sí mismo con objetividad. Y punto. ¿Ahora qué me dices?
Nada, repetidamente me ignoras y me envías miradas y sonrisas empalagosas. Ciertamente, todo hay que decirlo, no es nada nuevo para ti. Ni para mí. Por la razón que he citado anteriormente, soy gilipollas. Soy estúpida en el colegio, soy imbécil en los pasillos de éste, soy idiota en los recreos y soy subnormal del todo con mis compañeros de clase. No tengo amigos, sólo te tengo a ti. Culpo a mis compañeros de que pasan de mí y se burlan a mis espaldas, que no me dirigen la palabra, que son malvados pero, ¿es que yo acaso alguna vez les he saludado siquiera? Ni eso. Es muy fácil criticar.
Pero esto se acabó, no es que vaya a dejar de ser estúpida, pero sí que voy a ser una persona a partir de ahora. Y voy a empezar despidiéndome de ti. Porque siempre he sido como tú: hermosa e indiferente por fuera y pura sensibilidad por dentro. Y hoy ya no quiero ser así: una muñeca con ojos de cristal y sonrisa pintada.
Hoy quiero llorar, quiero reír, quiero hablar, quiero luchar y perder, quiero competir y ganar, quiero enamorarme, quiero querer, quiero ser feliz de verdad y no quiero fingir. HOY QUIERO CRITICARME Y QUERERME POR ELLO. Por eso, mi dulce amiga, adiós.

sábado, 16 de abril de 2011

Yo estoy bien

Sí, así es. Pienso en ti, y eso es malo. Tan malo que lloro por dentro cada vez que te veo esquivar mi mirada. Tan malo que huyo y huyo y no consigo salir de esta tonta aventura. Tonta, tonta, tonta. Una y mil veces tonta. Tonta por no mirar hacia otro lado y enseñarte lo feliz que soy sin un poco de tu amor.
Es una guerra perdida. Y, la verdad, no sé por qué me sorprendo ahora cuando llevo años detrás de tus pasos, detrás de tu vida y conociéndote cada día un poco más en la distancia. Pero ahora la cosa ha empeorado. Empeoró en el momento en el que cuando tus ojos se encontraron con los míos, éstos se me llenaron de lágrimas. Y, a partir de ahí, no hay momento en el que no quiera llorar de frustración al recordar los opuestos que somos tú y yo.
Rezo por las noches porque por una vez sea el centro de tus sueños, aunque solo sea por un segundo. ¿Cómo puede ser posible que me persigas allá a dónde voy? Cuando estudio, ahí estás tú, cuando un chico me sonríe, en su sonrisa estás tú y cuando sueño, tú eres mis sueños. Soy fuerte, soy fuerte, no funcionaría, es una estupidez. Lo mío sí que es pecado, llorar porque estés bien, porque todo te vaya bien, y porque pueda ver un día más tu sonrisa a metros de distancia.
En qué me habré fijado de ti. ¿En tu físico? ¿En tu personalidad? Como si eso te importara. Tranquilo, no me interpondré en tu vida, solo quería explicarte el porqué te sonrío siempre, aunque no venga a cuento, ahora que ya me marcho. No te asustes, no es amor, lo sé, es la edad. Es la edad de decir tonterías. Ya se me pasará.
En realidad, solo quería agradecerte por esos momentos en los que me coronaste reina. En aquellos momentos en los que me mirabas a hurtadillas con brillo en los ojos y me seguías con la mirada. Por aquel momento en el que, a escondidas, pude contemplarte a mi lado dormido. Y por aquella sonrisa que me devolviste con confianza. Gracias por hacerme sentir tu reina por unos minutos. Y no te preocupes por mí, yo estoy bien. Estoy segura de que pronto encontraré al hombre de mis sueños y tendré la suficiente madurez para decirle “te quiero” y enamorarme de verdad, como debe ser. Porque esto no es amor, es pura obsesión.

viernes, 8 de abril de 2011

Frágil y efímera cenicienta

Eran las doce cuando,
Al ritmo del reloj,
Doce campanadas
Clamaron dolor.

La niña sumisa
Huye, pequeña,
Por senderos de plata.

El hombre encantado
La sigue, la sigue,
Pero se escapa de sus manos.

¡Ay pobre niña
Con lágrimas en el rostro,
Por haber cerrado los ojos!

¡Ay pobre hombre,
Que se quedó atrapado
En su dulce letargo!

Niña, no abras los ojos,
No los abras más,
Porque el dolor de tu pecho
Me hará llorar.

Eran las doce cuando,
Al ritmo del reloj,
Doce campanadas
Gritaron amor.


sábado, 2 de abril de 2011

Libro para el mes de abril

Para dar la bienvenida al mes de abril, para este mes que conmemora a los libros, yo os voy a presentar uno de los libros que he leído que más me ha hecho reflexionar.
Voy a comenzar esta nueva sección que se expondrá a principios de cada mes, con un libro que supongo y espero que lo hayáis leído algunos de vosotros, o que lo leáis después de leer mi recomendación.
Este mes vamos a hablar de “El perfume: Historia de un asesino” de Patrick Süskind. Os resumo el argumento: Grenouille desde que nace ya tiene fijado un destino trágico que le lleva a la soledad y al odio. Crece sin amor y sin nadie que apenas le preste un poco de calor humano. Toda la gente le teme porque lo ven como un monstruo, como un demonio. Sin embargo, Grenouille tiene el sentido del olfato muy desarrollado y puede detectar el origen, la composición y pureza de cualquier olor, lo que hace que, cada vez más encerrado en sí mismo, solo se limite a recoger más olores para crear el perfume más perfecto de todos. Pero, por desgracia, el mundo sigue dándole de lado ya que, por una parte, él es incapaz de reconocer su propio olor lo que le provoca una crisis existencial. Pero un día, Grenouille descubre un nuevo olor que se caracteriza por su pureza y fuerza. Pronto se da cuenta de que este olor tiene su origen en las jóvenes vírgenes, y para obtener ese olor en su poder, el perfumista no se detiene a poner en práctica un método que implica la muerte de dichas jóvenes. Su avaricia crece viendo el deseo de su vida en el perfume que él crea que tiene el poder de sucumbir a quien lo huele. Con todo el poder para conquistar el mundo entero, su odio y su incapacidad de amar, le hacen plantearse el sentido de su vida, puesto que si él es incapaz de amar, ¿quién lo iba a ser por él?
Este libro lo leí el año pasado y me impacto mucho. He de reconocer que el principio del libro se me hizo muy pesado porque me parecieron muy extensas las repetitivas descripciones que el autor escribía sobre el mundo de los olores, aunque esta opinión es subjetiva. Pero, el final se lleva un diez. La enseñanza tan valiosa que nos da sobre la humanidad y el amor es tan impresionante que destruyen incluso a un cruel asesino. El autor nos demuestra que el amor es lo que importa, lo que merece la pena y que es un sentimiento del que tenemos que sentirnos dichosos. Desde aquí doy mi enhorabuena al autor por enseñarnos lo insufrible que puede ser el odio y la perspectiva del amor como el poder supremo. También, cómo no, os animo a que lo leáis y me lo comentéis cuando lo hayáis hecho.
El mes que viene os presentaré otro libro. Mientras tanto, os dejo un fragmento de “El perfume” que recoge más o menos lo que he comentado:
“Podía hacer todo esto cuando quisiera; poseía el poder requerido para ello. Lo tenía en la mano. Un poder mayor que el poder del dinero o el poder del terror o el poder de la muerte; el insuperable poder de inspirar amor en los seres humanos. Sólo una cosa no estaba al alcance de este poder: hacer que él pudiera olerse a sí mismo. Y aunque gracias a su perfume era capaz de aparecer como un Dios ante el mundo… si él mismo no se podía oler y, por lo tanto, nunca sabía quién era, le importaban un bledo el mundo, él mismo y su perfume.”

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Dónde estás?

Mil claveles susurraron:
¿dónde está?
¿dónde está?
¿Dónde está aquel muchachito
que rompió tu corazón en pedacitos?

La noche cayó
y el aire enfrió
mil y una canciones de amor.

Las nubes gritaron:
¿dónde está?
¿dónde está?
¿Dónde está aquel hombrecito
que besó tus ricitos?

La lluvia cayó
y los claveres susurraron
mil y una palabras de amor.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Paradojas y conjeturas

En esta etapa de mi vida, en la que comienzo a torturar mi mente llenándola de paradojas y conjeturas, no puedo dejar de preocuparme por preguntas tan estúpidas como el sentido de la vida. No dejo de observar mi alrededor y entenderlo como si se tratara de las piezas de un puzle. No obstante, lo peor es que no descubro nada bueno en esta peculiar aventura que nos prepara la vida.
No logro comprender el fin de toda esta sociedad que se mueve al ritmo de la envidia, la soberbia y el egoísmo: ¿dónde están los valores que nos enseñaron de pequeños? ¿Dónde quedan la justicia, la solidaridad, la verdad y el amor? ¿Qué hay de la bondad?
No puedo ver más allá del éxito de personas que han alcanzado la fama y la riqueza a través de hechos banales y comentarios sin novedad, mientras que los que se han esforzado para conquistar sus sueños, como nos han enseñado, se han quedado en la puerta de la felicidad y se quedan atrás de los que desean el poder.
En esta etapa de mi vida, no consigo darle claridad a esta lucha contra la honradez. No sé qué es lo bueno, qué es lo que conlleva todo esto, por cuál camino decantarme… No sé si merece la pena decir la verdad, compartir, amar, o, por el contrario, si lo mejor es caer en el instinto que nos hace ser monstruosos a los ojos del mundo.


domingo, 13 de marzo de 2011

¿Qué es lo que soñamos?


Sueño, sueño, sueño.
Sueño con días alegres.
Sueño con emociones fuertes.
Sueño con vidas diferentes.

Sueñas, sueñas, sueñas.
Sueñas que eres día
Sueñas que eres noche.
Sueñas que eres estrella de mediodía.

Soñamos, soñamos, soñamos.
¿Para qué soñar
si no es para descubrir que soñamos?

domingo, 27 de febrero de 2011

Vivo de esa ilusión

El mundo es raro, pero hay veces en las que soy yo la rara. El otro día mismo, con un resquemor en el pecho, gruñía frustrada por la injusticia, lo mal repartido que está el mundo y lo mal que acaban esas personas que miran el mundo con ojos de cambio y progreso. Sí, fue uno de esos días en los que quieres dejar la voz para gritarle al mundo el mal camino que está tomando.
Y ayer, quizás fuera por aquel sol brillante andaluz, sonreí para mis adentros y deseé subir  a una colina para contemplar cuan maravilloso es el mundo. Ese día pues estaba agradecida y orgullosa por vivir, por poder observar la belleza que nos esconde la vida.
Y hoy, mejor que antesdeayer y peor que ayer, concluyo con que sí, es verdad, hay momentos que dan pena, mucha pena, pero que son compensados con la satisfacción de ser queridos, de levantarse tras una caída y de poder contárselo a los demás. Porque como últimamente pienso, lo bello no sería tan sublime si no existiera lo horrible, lo espantoso y lo nefasto.
Una vez más doy mi apoyo para mirar al cielo con orgullo y satisfacción porque de lo horrible siempre, siempre, se aprende.

sábado, 19 de febrero de 2011

Con los ojillos cerrados

Aquella noche era especial, y lo sabía muy bien. En la oscuridad, entre las risas de los demás, más lejos de él de lo que deseaba, estudié a hurtadillas cómo dormía.
Mis ojos se inundaron de una ternura infinita. Ahí, tendido en el suelo, indefenso, inconsciente de mis miradas de amor. El corazón me ardió en una llamarada de amor, y deseé estar ahí, a su lado, sintiendo su respiración entremezclándose con mi aliento. Observar cómo su cuerpo se hinchaba lentamente del aire que necesito para vivir. Y me dieron ganas de llorar.
Llorar por no tenerlo, por no poder decírselo y por no poder acercarme más a él, dormirme bajo sus ronquidos, acariciarle la cara y susurrarle un te quiero. Mi corazón balbuceaba y deseé con urgencia que el tiempo se detuviera y poder contemplarle horas y horas, cada vez más encandilada por aquel hechizo que me hacía creer en los milagros.
Él abrió sus ojos y yo me hice la dormida. Sentí sobre mis párpados la confusión de aquel hombre y algo de curiosidad espontánea que se iba desvaneciendo con el tiempo. Impaciente por verlo de nuevo, abrí los ojos y nuestras miradas se encontraron. Fue una mirada rara, inusual, sin sentido, casual, pero agradecí que sus ojos me hubieran pertenecido durante menos de un minuto.
Y lo de después, creo que no merece la pena contarlo. Él se levanto aturdido y salió de la habitación con el móvil en la mano. Y, mientras que ululaban por la habitación sus susurros de amor, me sentí verdaderamente dichosa por experimentar esa sensación, por saber que aún quedaba algo de vida por mis venas, que podría comprender un poco más el hechizo del amor y que, a pesar de que el sentimiento no fuera correspondido, me sentía totalmente satisfecha.

jueves, 3 de febrero de 2011



Y en ese momento,
con el permiso de nuestros corazones,
la luz del día dió paso
al reflejo de nuestras pasiones.

sábado, 29 de enero de 2011

Miradas del corazón

Hoy, cuando regresé a casa, mi corazón aún guardaba calor. Ahora, sobrecogida, te escribo esto con rubor en las mejillas y con la esperanza de que algún día puedas leerlo sin despecho. ¿Has escuchado alguna vez la frase “la mirada es el lenguaje del corazón”? Yo, al fin, creo que la entiendo. Es algo tan indescriptible…

Lo mejor será que empiece por el principio. Como uno de cuantos días, me siento en mi silla, frente a mi pupitre, durante gran parte de la mañana incluidos los intercambios de clase. Hace demasiado frío como para incluso ponerse en pie. En cambio, tú sales a los pasillos en busca de tus compañeros del aula de al lado. Bueno, eso es lo que quiero pensar… Porque a veces, sé que te vas con ella y maquillo la impotencia de mi corazón. Ella es guapa, lo sé, no puedo hacer nada, simplemente resignarme como siempre al trascurso del tiempo. Hay ocasiones en las que la paciencia de uno se impacienta. Realmente mi vida se ha basado en la paciencia, la paciencia de los sueños…

Bueno, volviendo al tema, siempre trato de, ridículamente, llamar tu atención. Me acerco a ti como sea e investigo sobre tu vida fuera del colegio. Hay veces que, gracias a comentarios estúpidos que hace el grupo, consiguen arrancarte una sonrisa, algo que también me cautiva, pero no es nada comparado con lo que emiten tus ojos.
 
Dicho y hecho; nuestras miradas se encuentran. Y mi sonrisa se borra y mis ojos se abren. Y encuentro la razón por la que ocupas en mi mente tantas horas. Ese brillo, esa claridad, ese… todo. Todo y nada. Mil y una emociones se cruzan por mi corazón. ¿Me gusta? ¿Me atrae? ¿O es que yo estoy…? No me atrevo ni siquiera a preguntarlo. Otra vez no. Me mantendré al margen. Lo que ocurre, es que nunca estoy preparada para esa mirada.

Es un sentimiento tan profundo que lo tienes que vivir para conocerlo a fondo. El corazón se frena y sientes que todo se detiene, aunque sabes que no y por eso deseas que nunca acabe y vuelvas a lo de siempre. Deseo abrazarte con mucha fuerza y no soltarte nunca más, poner la cabeza apoyada en tu hombro y escuchar tu corazón, sí, tus latidos junto a tu respiración. Y mirarte, mirarte siempre. Porque en tus ojos veo una realidad posible, una realidad para los dos que no he encontrado en ningún lugar más que allí. Espero fervientemente que tu mirada algún día me acoja porque cuando no la tengo, mis sueños se escapan.

No te preguntes más por qué estoy constantemente mirándote a hurtadillas y embobada. No preguntes. Ya lo sabes. Sé que no está bien, que no será mía, pero dame tiempo para encontrar algo parecido, dame tiempo, mucho tiempo. No es fácil buscar dos ojos en los que bucear entre millones en los que sólo puedes chapotear.

Por ahora, déjame bucear en tu mirada.
No olvides que tú eres la fuente de inspiración de mis sueños.

sábado, 22 de enero de 2011

Reflexiones de un enamorado

Caballito, caballito,
Huye por el prado
Hacia laderas
De oscuro color.

Caballito, caballito,
Déjame tranquila
Y deja de trotar
Por mi corazón.

Deja que fluya
El galope de tu amor
Y trae a mi alma
El reflejo de tu razón.

Caballito, caballito,
¡Vuelve pronto!
Toma mis riendas
Y llévame hacia el sol.

jueves, 13 de enero de 2011

Hoy va por vosotros

Soy devota de las cosas buenas, bonitas y espléndidas. Sin embargo, mi corazón se emociona al ver personas de tan buena maña. Hoy dedico mi entrada a aquellas personas cuyas ideas son nítidas y nada egoístas, tratando de aportarle algo suculento al mundo. En las que en sus ojos no existe el cansancio y viven por el cambio. Que lloran cuando es necesario y toman su destino con valentía.
En definitiva, esas personas por lo que merece la pena el mundo y el esfuerzo.


Y yo os admiro. Siempre tendréis un hueco aquí dentro.


Un brindis por esas personas de las que, estoy segura, siguen aquí, alargando la vida del mundo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Paciencia

En estas fechas en las que el frío arranca la calidez de nuestras almas, es un período de preciosa armonía en el que todos se ponen de acuerdo por una vez en amarse.
Las vías de los trenes se congelan atrapando el viaje de mis pensamientos y caricias. Mis manos son incapaces de acariciar la gran capa de nieve que se amontona pero, aún así, percibo el frío de estos días. La navidad es bonita, cargada de esa magia que nos presentan las fiestas y la ilusión. Y esa magia no es ficticia, es tan real como las ganas de volar, de sonreír y de sentirte una reina por un día. Esa magia es real, no obstante, hay que vivirla.
La enfermedad cubre gran parte de mi ser. Una enfermedad que mantiene en calor gran parte de mi cuerpo cuando debería de estar congelado, desconectado, aislado. ¿De qué sirve calentarse la cabeza si no es para derretir el cansancio y la apatía?
Por eso, cerraré los ojos y esperaré a que mis pulmones respiren ese aire cargado de magia y sueños propio de la navidad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La sencillez de la vida

¿Y hoy qué va a ser? ¿Destino? ¿Perfección? ¿Belleza sin límite? ¿Amor, amor, amor…?
No lo sé, pero hoy va a ser de algo bueno, bonito, que te transmita paz y honra. No sé cómo voy a conseguirlo, pero sé que me bastará con un poco de magia y entusiasmo. Hoy no voy a alcanzar verdades ni discernir el futuro del presente. Va a ser simple, directo, alocado, pero lleno de una sencillez exquisita.

Si os dijera que esto estaba planeado, me estaría engañando a mí misma. No es felicidad, ni vehemencia, ni simpatía, ni ilusión, sin embargo, no estoy hostil y eso es más que suficiente para sentirme dichosa. Como otras tantas veces, sé que la vida se mide por las pequeñas cosas, esos insignificantes detalles que cambian el modo de ver el mundo. Esas cosas que te hacen preguntar para qué quieres más. Esos momentos tan magníficos en los que te das cuenta de que si tuvieras más, nada cambiaría.

En esos instantes en los que te dan una oportunidad para cambiar y, entonces, no hay sentimiento que te alcance, sólo la sencillez y la belleza del intentar.
http://www.youtube.com/watch?v=1SieeG_PF5o

sábado, 11 de diciembre de 2010

Caricias de fuego

Tras unos cinco minutos, el motor del coche se detuvo al fondo de un callejón cercano al parque del pueblo pero escondido y oscuro. El silencio me inquietaba y sentía cómo me desesperaba por momentos. Mi garganta seguía seca y era incapaz de proferir algún sonido. En casos así, detestaba el silencio: sólo conseguía dificultar aún más la situación. Decidida, carraspeé con fuerza para que además de diluir el nudo de mi garganta, llamara su atención. Se volvió con expresión arrepentida, como si él tuviera la culpa de todo, hasta de que mi corazón ardiera cada vez que mis ojos lo veían.

-Y, bueno, ¿qué hay de ti? ¿Cómo estás?-sonreí lo más que pude quizás demasiado exagerada. Cualquier cosa con darle fin a este calvario…
En ese momento, volvió la mirada al frente a la vez que aferraba con fuerza el volante, tratando de hacerlo pedazos. Me pregunté si habría hecho algo mal. Apretó los dientes con la mirada perdida en el muro de piedra de enfrente.

-¿Cómo me puedes preguntar eso después de tanto tiempo? Deja de decir tonterías. Los dos sabemos lo que está pasando-exhaló profundamente quitándose una carga de encima que llevaría soportando desde hace tiempo. Mi gesto simpático y dulce se borró un poco al comprender que el juego había terminado. Era hora de sincerarse.

-¿Te refieres a…?

-¿Cómo crees sino que he ido como un loco a buscarte? ¿Por qué te he subido a mi coche entonces? Esto se me está yendo de las manos-escondió la cabeza entre las manos, desesperado. Me sentí mal y pasé mi mano con suavidad por su espalda a través de su camisa de algodón.

-Yo también te estaba buscando-traté de consolarlo sintiéndome ridícula. Entonces, él alzó la cabeza y observó mi nuevo vestido blanco y corto. Simultáneamente, dejamos escapar un suspiro.

-Por qué me haces esto…-murmuró para sí con agonía. Como si llorara en silencio.

martes, 7 de diciembre de 2010

Sintonía perfecta

Le doy al play y comienzo a trabajar como todos los días de este agotado mes. Pasan las horas sin que nada cambie ni altere la calurosa tarde de primavera. Sin darme cuenta, comienzo a reconocer y tatarear una de las docenas de canciones que hay en el reproductor. La reconozco, pero no termino de situarla del todo. Mi corazón comienza a latir avisándome de que él ya sabe la causa. Entonces, no tardo en recordar el pasado. El dulce pasado. Un ligero cosquilleo recorre mi cuerpo y cierro los ojos dejándome llevar por la magia del momento.


Entonces, tu voz suena a mi lado, tu presencia invade cada rincón de la habitación, desnudando cualquier secreto oculto, pero no me importa. Una ligera brisa que penetra por la ventana, me trae tu aroma a almendras tostadas. Sonrío y me dejo caer sobre la silla jugando con los límites de mi imaginación.


Te siento cerca. Tu respiración resbala por mi cuello y tus labios recorren mis mejillas con suavidad. Un cierto rubor intenso asciende por mi rostro. Ahora me acaricias con suavidad la cara y besas mis cabellos despeinados. Y me cantas una canción. Nuestra canción. Esa canción que me lleva contigo, que nunca me deja sola. Mis cabellos se erizan y deseo abrazarte para no soltarte nunca más. Ya que te he recuperado, no quiero soltarte.


Pero la canción termina y da paso a otra que suena a psicofonía y no tiene comparación con la nuestra. Abro los ojos y, corriendo, pincho sobre la canción anterior. Percibo cómo te alejas según pasan las centésimas de segundo. Desesperada, le doy más voz a mi locura. Menos mal que estoy sola en casa. Vuelvo a caer sobre la silla desesperada buscando de nuevo tu calor y tu aroma. Puedo estar tranquila, apareces de nuevo. Noto cómo me envuelves con tus brazos y cómo tu mirada se clava en la mía con nostalgia y deseo. Decido dejarme llevar y tomo tu mano acompañándote al recuerdo de nuestra sintonía perfecta.