Porque las palabras nos hacen distintos a las demás especies.
Porque las letras forman parte de nuestra esencia.
Nuestra alma se materializa en papel y tinta y nos ayuda a revelar nuestras ideas e inquietudes. A través de ellas decidimos, reímos, enamoramos y lloramos. Por eso, cada símbolo que aparece en un papel nos determina.
¿Acaso existe algún otro pasaporte más utilizado y simple que nos lleve a la libertad de nuestros sentimientos?

martes, 12 de enero de 2016

Hoy no estás


Soy feliz.

Por mi calle ya no pasa tu coche. Ya no me sigues allá por dónde voy. Ya no estoy en tu lista de contactos. Ni siquiera has intentado volver a mi vida por octava vez.

Soy libre.

Me encanta que allá donde vaya no esté tu sombra observándome. Ni tu coche en frente de mi ventana. Ni saludes a mis amigos. Adoro que no preguntes por cómo estoy después de tantos golpes.

Vuelvo a sonreír.

Porque ya no pienso en si estarás celoso de verme con otro. Ni me pregunto con quién estarás un sábado por la noche. Tampoco sé ya los nuevos acontecimientos que te quitan el sueño por las noches porque afortunadamente no te has preocupado de dejarme pistas.

Ojalá esto fuera para siempre. Ojalá no volvieras nunca más. De verdad, lo juro, no vuelvas a escribirme de forma casual. No vuelvas a aparecer por las calles fingiendo simpatía y cariño. No me sonrías. Ni se te ocurra darme dos besos. Ni mucho menos invitarme a un café para ponernos al día. Que sepas que en la despedida no dejaría ni loca que me besaras de nuevo. Tampoco te cogeré el teléfono para que vuelvas a pasar horas hablándome de política. No discutiré contigo nunca más porque ya no me interesa lo que dices. No, no te plantes en la puerta de mi casa pidiendo que volvamos. No me digas que me quieres. No me digas que me has echado de menos. No existe la posibilidad de volver a empezar, te responderé fríamente.


Porque, en el caso de que todo eso ocurra, volvería a creer en la magia de los sueños.

jueves, 10 de diciembre de 2015

domingo, 22 de noviembre de 2015

Bravo por vosotros

Un aplauso para todos vosotros, os felicito. Lo estáis consiguiendo. Si queríais verme humillada y totalmente acabada, solo tenéis que ver la sombra que me sigue. Tras tantos meses luchando, cuando parecía que era tan fuerte que nada me detendría, poco a poco, gota a gota, me estáis destruyendo. Bravo.

Escapé de aquel tormento hace unos años, y creí que no volvería ni si quiera a oler aquellos recuerdos del frío invierno que pasé. Sin embargo, ese invierno lo veo más cerca que nunca y tengo miedo.
Sólo me sostienen y me empujan las pocas razones que me quedan por seguir luchando. Creía que podría, que había pasado por otras peores, pero esto ha sido demasiado. Y no para mí, creo que para cualquier alma de corazón caliente no lo habría soportado. Estoy a un paso de volver a caer en aquel barranco del que escapé. La diferencia, esta vez, es que habéis sido vosotros los que poco a poco, humillación tras humillación, me habéis empujado.

No puedo más, pronto estallaré, y será entonces cuando será tarde. Tarde para que pueda levantarme por mi misma. En ese momento, con una sonrisa irónica y lágrimas en los ojos, me reiré de mi triste vida. De mi penosa vida. Poco sol hay para tanto nubarrón. ¿Es necesario esto? ¿He perdonado tanto que me han castigado? ¿He amado tanto para que me pisoteen tanto el corazón? Es imposible afrontar la vida si cada vez que intentas levantar la cabeza te la patean. Me cansa esto. Y, lo peor, es encontrarme sola ante tanta catástrofe. ¿No ha servido de nada tantos años de cariño y amor incondicional? ¿Tan poco importa mi existencia y mi salud mental? ¿Tanto beneficio os aporta el ignorar a aquella amargada y sin salida que solo pide gestos de compasión?

Buenas tardes, he vuelto. He vuelto a morderme la lengua con tal de no llorar. He vuelto a mentir. He vuelto a fingir que todo está bien mientras que cada día amanezco con un nuevo sueño roto. Sigo preguntando por qué tanto dolor y por qué todo para mí. Muchos pensarán que soy exagerada o que solo quiero unos minutos de protagonismo. Ojalá fuera tan sencillo. Les invito a pasar por mi camino unos días.

Mi aliento desaparece y mis ganas de caer aumentan. De volver a ésos años en los que solo estaba yo y mi pena, aquéllos en los que mis lágrimas mecían mis noches. Mi único consuelo es que esta etapa pase de una vez porque cuatro años son muchos años, y porque no merece la pena tan pocos frutos para tanta siembra. Mientras tanto, a los que quieran verme acabada, les invito a que pasen al cómico circo en el que se ha convertido mi vida en los últimos meses, pues esto es solo el principio.

sábado, 22 de agosto de 2015

De vuelta ;)

He vuelto. Después de tanto tiempo a la sombra, creyendo que todo iba bien y que era cuestión de esperar, he roto con todo y he decidido que ya era hora de volver. Volver a disfrutar, a vivir y, sobretodo, a creer en mí como nunca antes lo había hecho.

Es cierto que lo que no te mata te hace más fuerte y, desangrándome poco a poco, agonizando entre un mar de dudas y dolor, estoy creciendo. Siento que es hora de volver a resurgir de mis cenizas. Después de mucho “es la última vez”, “no volverá a pasar”, he abierto los ojos. Nunca es bueno dejarse pisotear y, peor, sentirte culpable con ello excusando a los demás. Por eso, tras tanto atormentarme sin razón, he tenido que aprender a sacar los dientes. Y doy las gracias por ello. Que nunca, nunca, os hagan dudar de lo maravillosos y estupendos que sois.

Estuve encerrada en mis propios sueños, creyendo que todo iba a estar bien, que era cuestión de tiempo y que sus sentimientos eran sinceros. Nada más lejos de la realidad. Es por eso que ahora sé bien que nunca ocurrirá después de tantos escarmientos. Estaba ensimismada en una realidad totalmente diferente de lo que era esa relación ¿Por qué todos no lo veían así? ¿Por qué no se daban cuenta de lo mucho que me quería así como yo lo veía? Al final, con resquemor en el pecho y el orgullo convertido en lágrimas, tuve que darles la razón.

Me sentía perdedora si abandonaba la relación después de tanto sacrificio. Hasta que un día un demonio se revolvió en lo más hondo de mi ser y quiso salir fuera. En una de esas ocasiones en las que solía agachar la cabeza y compadecer al otro, dije BASTA. ¿Por qué todos mis sacrificios seguían sin dar frutos? Supe que ya había dado demasiadas oportunidades para saber que aquel príncipe azul no era más que un sapo maquillado. Y, aún sintiendo dolor e impotencia, decidí que ya era hora de empezar a pensar en mí y dejar ir a aquella esperanza que me tenía presa.

Me sentí liberada. Me sentí fuerte, como hacía tiempo que no me sentía. Obviamente los días tristes no tardaron en venir, incluso ahora algunas veces aparecen para llenarme la mente de dudas. Pero decidí que tenía que ser fuerte, nada de bajones. Ya era hora del cambio. Era hora de volver a ser yo, de volver a disfrutar, de tener libertad para vivir sin estar aferrada a un sueño imposible. Será difícil, lo sé, pero conseguiré estar en paz conmigo misma; conseguiré tener esa fuerza imperiosa que no me haga caer nunca más. Y sí, a día de hoy, creo que si no hubiera sido por esa relación tormentosa, no habría caído en la cuenta de que necesitaba algo de amor propio, porque, de haberlo tenido, nunca habría ocurrido tal cosa.

Así que animo a los que me lean (entiendo que el blog ha estado muuuuy dejado) que no tengan miedo a la soledad y se pongan al mando de sus vidas. El amor es sencillo, cuando es verdadero no trae sufrimientos ni dudas. Pensad que pase lo que pase siempre nos acompañará nuestra sombra hasta el fin de los días, así que tenemos que llevarnos bien con ella el mayor tiempo posible.

Tras esta reflexión, solo decir, con entusiasmo y miedo a la vez, dos palabras que significan mucho para mí: HE VUELTO.

martes, 21 de mayo de 2013

Punto y seguido

¿Qué pasa contigo? ¿Por qué has vuelto? ¿Acaso te has dejado algo en mi vida que no te he devuelto?
No estoy triste, y eso me frustra bastante. Al contrario, estoy rebosante de felicidad, llevo varios días viviendo en una nube. En aquella nube que creía haber olvidado para siempre. Aquélla de la que me costó tanto dolor separarme.
Y ahora vuelves. Cuando por fin he aprendido a pasar hoja sola y con firmeza. Ahora que ya sé vivir sin ti. Y lo pones todo patas arriba. Y siento que el libro de nuestra historia se cierra y tengo que comenzar de nuevo con los ojos llenos de entusiasmo. Yo no quiero eso. Esto no debería de ser así. Acabó. Yo misma decidí que iba siendo hora de poner punto y final.
Sin embargo, parece ser punto y seguido puesto que has vuelto y por la puerta grande. De forma inesperada y sin vacilar vuelves para destrozar las cenizas que quedaron en mi corazón. Y lo vas a conseguir, algo me dice que así será. Sólo esta semana de aturdimiento y ligereza te pueden sugerir lo mucho que me ha afectado tu vuelta. ¿Sabes? En mis pensamientos has vuelto a reinar, por muy indignante y triste que sea.
Punto final. No paro de darle vueltas a nuestra historia. ¿A cuento de qué has vuelto? ¿Ahora? ¿Cuándo me he recuperado de tu ausencia? No me lo puedo creer. Empiezas a pintar las paredes de mi alma de los colores de la primavera y soy consciente de lo que eso traerá. Lo sé, pero, a la vez, estoy reviviendo aquellos momentos tan bellos del amor que creía que no volvería a sentir. Dime de una vez: ¿qué quieres? ¿No tuviste bastante?
Aunque me mantenga reacia a reavivar los rescoldos de lo que fue en un tiempo, aunque me niegue totalmente a participar en tu maquiavélico y loco plan, solamente tu simple retorno ha hecho saltar todos los plomos de cordura que he ido recuperando. Y, a mi pesar y a traición, mi corazón me ha hecho pensar en nuestro futuro común, mientras mantenía una ardua batalla con mi valiente y pobre razón que no quiere más dolor.
No paro de pensar a dónde me va a llevar todo esto. Ni qué camino tomar. Solo me repito constantemente; ¿por qué?

viernes, 29 de marzo de 2013

Épocas


Qué raro está todo ahora que ya no queda nadie aquí. Aunque ya estoy acostumbrada a este frío seco, he de reconocer que añoro por momentos aquellos días cálidos y espléndidos que regalaban rayos de luz a mi vida. Y es que han cambiado tantas cosas en tan poco tiempo.

Todos dicen que me ven mejor que nunca, que es una alegría verme así, inclusive yo misma me lo afirmo todos los días frente al espejo. Sin embargo, hay días que encerrada aquí me doy cuenta de lo mal que estoy y el dolor que quema mi pecho. Os añoro y, eso, es algo que solo yo siento.

Hace tanto tiempo que no escribo… y, sinceramente, no me alegra hacerlo puesto que mis sentimientos sombríos me han arrastrado hasta aquí. Hoy, es uno de estos últimos días en los que me he vuelto a mirar al espejo y he dicho ¡basta, ya no puedo más! ¿Dónde? ¿Dónde quedó aquella joven que quería comerse el mundo, aquella que soñaba con llegar a lo más alto, ésa a la que con una sonrisa le bastaba para seguir adelante? No, no lo sé y, lo peor, no creo que nadie lo sepa. Aunque yo trate de negarlo, sé que todo aquel cúmulo de pequeñas e insignificantes cosas me ha cambiado. Lo sé. Me duele. Lo siento.

Este cúmulo me ha destrozado por dentro. Ha sido todo tan rápido que no me ha dado tiempo a prepararme. Y lloro. Lloro mucho o, por lo menos, mi corazón lo hace con constancia. Después de una época próspera y exitosa, sabía que vendrían épocas peores, de pocos frutos, pero… ¿tenía que ser todo así de frío? Por mucho que mienta, sólo consigo acallar mi agonía por poco tiempo. Y este orgullo mío me mata; ¿por qué no grito al mundo que muero, que sufro una muerte lenta que congela cualquier atisbo efímero de felicidad? ¿Por qué no dejo mi orgullo y no corro hacia la salvación? ¿Por qué mi miedo?

Miedo. Miedo a soñar, miedo a dejarme llevar y miedo, tal vez, a fracasar. Mi cuerpo se cierra totalmente hacia cualquier nuevo contacto o amistad que trate de seducir mi corazón. Y mi corazón no quiere, no quiere a nadie y esto me mata. ¿Por qué soy así? ¿Por qué me he convertido en esto? Solo deseo que el amor y la calidez llamen a mi puerta pero me niego si quiera a darles la oportunidad. Tengo tanto miedo por sufrir de nuevo que cualquier nueva amistad la someto antes a las frías leyes del razonamiento. ¿Estoy loca o qué me pasa?

Quiero calor. Calor en mi vida. Quiero luchar sin importar el riesgo, quiero ilusionarme con una sonrisa, quiero sentir cada aprecio. Quiero, exacto, quiero ser una loca, quiero vivir y no quiero, miedo me da, seguir mucho más tiempo así, muerta por dentro, tan muerta, que con el paso del tiempo me secaré y solamente mis cenizas hablarán de lo que en un tiempo sentí, viví y amé con toda la locura que me pudieron dar antes de quitármelo todo.

Me gustaría que, por una insignificante vez, las cosas salieran bien. Solamente eso.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Llegó el momento


El final aflora
mas esperaré descansada
con hermosura en el rostro y encanto en la voz,
y despidiendo con una sonrisa cargada de honradez,
los momentos que pasarán al pasado
y que tanto en su día amé.
 

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Que alguien lo detenga!

Encontrado el destino,
Perdida la razón
Cuando el corazón empieza a dictar
Las normas de la pasión.

Destino encontrado,
Corazón robado
Por el más vil ladrón
De los amores soñados.

martes, 18 de septiembre de 2012

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

Horas, días y meses han pasado
Desde que me dijiste que no me habías amado
Mas hoy, con orgullo y humildad
Soy yo la que no acepta tu amistad.

Llegó el momento en el que por fin me sobran tus besos,
Ya me hacen reír tus mentiras
Y al fin sé con seguridad e inteligencia
Que tu amor está de más en mis días.
 
Todo funciona mejor sin ti
Soy mejor que tú
Y, para eso amor,
Para eso solo tienes que ver todo el amor
que he dejado a tu alrededor.

Final feliz ha tenido esto,
Pues mi corazón para ti ya no tiene espacio
El final ha llegado y por fin hoy,
Sé que tú sobras en el,
Que siempre sobraste.

sábado, 21 de julio de 2012

Tic, tac

El reloj va a parar
y el tiempo va a separar
dos corazones que no se quieren amar.


La cuenta atrás comienza,
y con ella la pasión se frena
al comienzo de la luna llena.



jueves, 26 de abril de 2012


 Ayer deseé que fueras mío
mas hoy mi corazón decepcionado
solo desea que mi amor llegue a tu corazón
y así comprendas el por qué de tanta obsesión.

Y mañana, ¡oh mañana!,
mataría porque mañana
la amaras tanto como yo ayer te amaba.


miércoles, 25 de abril de 2012


Tus ojos y las nubes
No sé si podré soportar tal regalo,
¡ya que se me quitan las ganas de todo lo demás!

Tus ojos y el cielo,
Ni en mi sueño más claro,
Dios me ha dado tal regalo.

Tus ojos y el Sol
¡creo que ya es demasiado!
¡No puedo resistirme!

Tus ojos…
Tus ojos y el mundo,
¿Desde cuándo el mundo ha dejado
De ser interesante bajo tu mirada?

lunes, 26 de marzo de 2012

FIN

FIN. Todo debe de tenerlo. Incluso aquello que creíamos que nunca acabaría. Siempre aparece en el momento exacto, preciso y necesario, pero a veces, aun sabiéndolo, es difícil decir adiós.
Por sorprendente que parezca, aquí vuelvo arrastrando mis sentimientos por este pedazo de papel, tras la derrota de una nueva aventura. Vuelvo aquí, buscando un consuelo inexistente y con una conocida sensación de frustración e impotencia que se escapa por mis ojos. Lo he vuelto a hacer, corazón, he vuelto a hacerte caso y mira cómo he acabado. ¡Maldito seas tú! ¡Ojalá desaparecieras de una vez de mi vida!
Mientras que mi alma llora, no puedo evitar soltar una sonrisa macabra por todas aquellas veces que juré que nunca acabaría así. Y así ha acabado. De golpe, sin avisar y dejándome sin aliento. Lo peor, es que no pude despedirme de la historia más cálida y humana que ha quedado grabada en mi memoria. Una historia tan dulce e increíble que su final ha sido la única condena que debo sufrir. Preferiría una y mil veces vivir en la mentira de esta historia, que volver al frío de las calles de mi propia vida.
¿Lo volvería a hacer? Por supuesto.
¿Volvería a sufrir? Sin duda.
¿Seguiría volviéndolo a intentar? Siempre.
Y es que, con solo saber que mi corazón se contagia de sus ganas de vivir... no me plantearía ni un segundo firmar el contrato y regalarle parte de mi alma.
Aún así, el mundo es justo, y sabe que yo nunca podría darle tal perfecta combinación, por lo que, querido sueño, encantada de conocerte y que nunca, nunca, pierdas aquella magia en la que quedó atrapado mi corazón.

martes, 14 de febrero de 2012

14-F

Qué puedo decir ahora que ya lo has dicho todo. Ahora que sé que tu corazón nunca pudo verme, que solo mi miedo a rendirme ha conseguido avivar una llama inexistente. Y yo te quiero, ¿sabes?, y me duele decirte que no puedo dejar de hacerlo. Porque quiero, ¡y mucho!, que mi corazón te olvide. Quiero dejar de desearte tanto, quiero que mi alma deje de estar mojada por las lágrimas que esconden mi pecho. ¡Maldita sea! ¡Quiero dejar de necesitarte tanto! Maldita sea yo por depender de ti y no ser capaz de decirtelo sin rodeos. ¡Qué más da ya! Ahora que sé que nunca me pertenecieron tus sueños, ahora que me doy cuenta de que no existo en tu mirada.

Y, aún así, ahí sigues tú enredando tu hechizo, tramando sucios juegos para que mi desgracia se agrave; ¿cuál es la trama de esto? ¿Qué prentendes con tanto jaleo? Dime, ¿dónde está la diversión de este juego que estás tejiendo alrededor de mi corazón?
Mi corazón está confuso y, hoy, más que nunca, desea llorar.

¡Feliz día a los enamorados!

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

Queridísimo sueño mío:

“Es curioso cómo una sola persona pueda influir tanto en tu existencia y cómo te puede hacer perder el tiempo cuando cada segundo nos acerca más a una muerte inevitable. Es curioso que, a nivel biológico, existan tantos individuos para procrear pero nuestro corazón vanidoso solo se encapriche por solo uno de ellos olvidando por completo al resto. Incluso, me parece interesante que solo basten unos minutos para recibir la famosa oleada de sentimientos que rápidamente se acomodan y fluyen por tu cuerpo sin dejar un poro indiferente, convirtiéndote sobre la marcha en esa persona tímida, susceptible y sorprendentemente idiota que tanto has odiado ser. Y, obviamente, no puedes hacer nada, en el momento en el que comienzas a suspirar por su figura sabes al instante que, salga bien o mal la aventura, tendrás que recorrer nuevamente el sendero del amor.”

Puedes sentirte triunfal puesto que al fin llegó el día en el que debo tragarme una a una aquellas palabras que juré y perjuré no nombrar: ESTOY ENAMORADA. ¿Sorprendido? Creo que no.
Es curioso que, cuando menos te esperaba, llegaras a mi vida así, sin avisar. Cuando menos me hacías falta, cuando creía que el amor ya había llegado a mi vida. Qué equivocada estaba.
Lo sé, es muy atrevido decirte todo esto cuando tú apenas me conoces mientras que para mí no existe rincón de tu vida que ignore. Por fortuna conoces mi nombre, sabes mi edad e incluso eres consciente de gran parte de mis temores, aunque ninguno es tan enorme como el riesgo de perderte en mis sueños. Sin embargo, por otro lado, no sabes que paso tardes enteras viendo películas de amor, ni sabes que, aunque no te lo demuestre, soy una apasionada de las que cree en el poderoso significado de una sonrisa. Y, como me imagino, tampoco serás capaz de imaginar cuántas horas al día te dedico mis pensamientos.
Sí, estoy enamorada, te amo con locura, pero ¿esto es suficiente para expresar toda la pasión que ha fluido por mi corazón? ¿Acaso no es ridículo demostrar con un papel un sentimiento tan complejo e inestable como el que yo siento? Es por eso que no pretendo declararme, por lo que puedes reservar tus disculpas por un amor no correspondido, solo quiero agradecerte de la forma más original y sincera por el sol que le has regalado a mi vida, aquel sol con el que ha conseguido volver a funcionar con un nuevo brillo.
Simplemente, gracias por existir. Hoy, las palabras me han abandonado, por lo que no me veo capaz de escribirte todo lo que has significado para mí. Tú solo imagina que cada suspiro ha sido causado por ti. La misma causa por la que mis ojos brillan con cada nuevo despertar y con una  irrefrenable sensación de energía y optimismo. Todo eso y más por dedicarme una sonrisa y unas cuantas miradas llenas de dulzura.
No ha habido día en el que no piense que eres demasiado para mí; demasiado paciente, amable y tan humilde que mi pecho se encoge de frustración al reconocer que tú no recibes ni la mitad de todas las emociones que fluyen por mi cuerpo. Por esa razón, aún no creo que esto esté sucediendo y, es que, sabiendo que no es la primera vez que el amor me atrapa, nunca llegué a imaginar que podría admirar tanto a alguien aún sabiendo que no soy digna de su amor. Y, bien, ambos sabemos que nunca funcionaría puesto que esperamos respuestas diferentes de la vida y ninguno de los dos somos capaces para enfrentarnos a una relación tan agotadora y tan desesperanzadora. Es por ello que no quiero tus disculpas por este amor sin frutos, sino que quiero que sonrías con esa sonrisa llena de cambio con la que me enamoraste.
Desde que has llegado a mi vida incluso yo me noto diferente, me has hecho ver el mundo con otros ojos y sacar fuerzas para elegir mi destino, me has hecho querer ser mejor persona, ¿te parece poco? Me has hecho soñar cuando todos mis problemas querían dañar mi corazón. Has conseguido que el dolor del pasado sea llevadero y vea el futuro con buenos ojos. Y, lo más importante, contigo he vuelto a creer nuevamente en la magia del amor y sé que cuando llegue el momento apropiado me volveré a enamorar y me dejaré llevar por toda esa pasión que solo tú has conseguido destapar de mi alma. Tranquilo, yo te olvidaré, últimamente no sé hacer otra cosa, sin embargo, este olvido será algo más dulce mientras recuerde que algún día diré en voz alta y clara que te amé y, entonces, me sentiré dichosa por ello. ¿Aún no te queda claro el por qué?
Porque has sido el único que, a pesar de conocer mi amor no correspondido, ha respetado mis sentimientos, alimentando con tu dulzura cada una de mis ilusiones y no me has dejado sentir desdichada por poseerlos.
Con cariño y mucha gratitud:
Aquella camarera tan extremadamente amable y atenta que te sirve el mejor café y te regala sus oídos y sus ojos, todas las tardes, de lunes a viernes, en la cafetería del parque.
PD: Espero que no te ofenda esta carta o, por otro lado, te avergüence. Da igual si la guardas o la rompes con deseos de olvidarla cuanto antes. No me importa. Llueva o nieve, haga frío o calor, enamorada o no, tu café con leche te estará esperando para que junto a él sigamos compartiendo más y más conversaciones que, sin duda, quedarán grabadas en mi memoria, al igual que el dulce aroma del café, que ahora me parece más dulce que nunca.

viernes, 3 de febrero de 2012

Y, lo peor, es que es cierto.

Qué puedo decir ahora que ya no me queda nada. Ahora que mis ilusiones se han ido con el viento que trae tu frialdad. Qué me queda ahora que mis sueños se han perdido. Y, sin embargo, lo peor, es que mi corazón aún no lo ha asumido.

¿Por qué no me lo dices de una vez? ¿Por qué no me dices que tus labios no me desean? ¿Por qué no me cuentas la verdad de tus sentimientos? Como si así pudieras tapar un poco mi herida. Como si así pudiera olvidarlo todo…

domingo, 22 de enero de 2012


Eres tan y tan hermoso,
que me da miedo pensar,
que solo una carícia mía,
te podría marchitar.

miércoles, 18 de enero de 2012

¿Quién eres tú, corazón?
Nadie me habló de que eras hermano del viento,
aquel viento que me enfría el corazón de remordimientos.
No sé quién fue, pero me dijeron que eras hijo del fuego,
ese fuego turbador que recorre cada rincón de mi cuerpo.

La curiosidad no aguarda y muero por conocerte,
por conocer al dueño de mis sueños y agradecerle,
los mundos y castillos de las ilusiones,
que él alimenta con su existencia.

Y, aún así, es como si te conociera,
como si no guardaras secretos para mí,
como si fueras esa parte de mí que nunca conocí
y, aún así, me pertenece.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cobarde

He cruzado desiertos sin conocer el agua
he movido montañas con torrentes de lágrimas
incluso he guardado un corazón quebradizo
por la condena de ser un soñador apasionado.

He conquistado huracanes,
he superado catástrofes
y he luchado contra tiburones.

Aún así mi corazón bombea una sangre cobarde,
una sangre débil y frágil
que envenena de dudas a mi corazón
que, por primera vez, pierde en la batalla del amor.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Feliz? ¿Yo? ¿Por amar?

En cada momento de mi vida, ésta me enseña cosas realmente sorprendentes y desconocidas para mí. En esta ocasión, por increíble que parezca, me ha enseñado que el amor también puede ser hermoso, además de ser doloroso y desesperado como tantas veces lo he conocido. Me siento tan desconcertada… ¿Feliz? ¿Yo? ¿Por amar? Parece un chiste de mal gusto. Aún así no creía sentirlo tan pronto… Esta vez me ha pillado desprevenida, tanto que tengo miedo de convertir este sentimiento en una nueva ola de sarcasmo.
Sin embargo, esta vez es distinta a las otras, nunca imaginé que sería así. Parece mentira, pero gracias a él no hay día que no salga a la calle con una sonrisa llena de ternura. ¡Por raro que parezca soy feliz con solo su existencia! No me importa que tarde en ser mío, ahora tengo toda la paciencia del mundo, en esta ocasión me parece un regalo poder disfrutar de tan dulce espera. He pasado por tantas aventuras, he recorrido tantos caminos por el sendero del amor, pero este no se parece en nada a los anteriores. Me siento estupenda y los demás lo notan ¡nunca creí que cabría tanta dulzura en mi corazón! Incluso hay una llamarada dentro de mi que me empuja a ser cada día mejor. ¿Cuántas horas habré pasado en el espejo imaginándolo? ¿Cuántas veces me he derretido al ver sus ojos brillar? ¿Y cuántas veces habré salido triunfal tras una sonrisa suya?
Sueño con sus palabras, con su atención y su dulzura. No me pertenecen, pero el simple hecho de percibirlas y saber que están allí, me dan una felicidad que ni el más apasionado beso me ha podido regalar.
Qué rara que soy y cada día más. A diferencia de otras historias, por el momento quiero ir despacio, muy lento porque ahora no le deseo a él, solo deseo conquistar su corazón tan despacio que cuando se dé cuenta ya me tendrá entre sus brazos. Y aún así, me sigue pareciendo extraño, es extraño que sonría embobada mientras escribo y pensar que él es feliz aunque no esté conmigo. Sigo sin comprender qué sucio truco está usando conmigo el destino, pero por ahora, por muy raro que sea, me siento dichosa por padecer tal sentimiento por el que tanto llegué a temer. Por lo que, destino mío, sigue con tu maléfico plan porque esta vez me voy a dejar arrastrar bajo tu hechizo.
¡Y QUE SE ENTERE TODO EL MUNDO!